La luz va dejando que se abran las cosas al color admirable del momento (F.G.L.)
El paisaje, esclavo del tiempo, nos recuerda el movimiento continuo en el que estamos inmersos, sin él, los neones nos amarrarían a su luz plana y fría, huérfana de emociones. Nuestro paisaje es la vega de Granada, sus cultivos y sus arquitecturas se han ido trasformando con el paso de los años. Algunos, todavía sobreviven a pesar de la amenaza continua del olvido. La misma tierra, la misma vega que Federico García Lorca acarició en sus poemas, la misma que sufría una conmoción inmensa durante los atardeceres de invierno en los textos de Impresiones y paisajes. Hoy la podemos pasear, orgullosos y sabedores de su valor, como patrimonio propio.Tenemos el deber de preservar su esencia, para que su luz, además de ser la fuente de energía que hace tan fértiles estas tierras, siga inspirando a todos los que estén dispuestos a emocionarse con este espectáculo natural, tan cercano.
Aliento de Alamedas es una propuesta plástica, fruto y metáfora de esta tierra veguera que nos enseña múltiples perfiles y nos sugiere diversidad de visiones y lecturas de un patrimonio presente, fuente de inspiración de la más pura poética lorquiana.
Inauguración, jueves 10 febrero, 20 horas.


