Recordar la voz de Luis Cernuda, era obligado en un espacio como el Museo Casa Natal Federico García Lorca de Fuente Vaqueros, cuando se cumplen 50 años de su muerte, con una exposición monográfica, que reúne todos los materiales que se conservan sobre él en el archivo del Patronato Cultural FGL de la Diputación de Granada. Propuesta que valga para rendir un sencillo homenaje, en proporción a las dimensiones de este museo, y que invita a entrar en el singular universo de Cernuda, ilustrado a través de cartas, manuscritos de poemas, primeras ediciones, fotografías y varios retratos del poeta sevillano, con especial atención a los nexos que le unieron a García Lorca, de tal forma que "su voz erguida" suene también en Fuente Vaqueros. Si bien en la muestra hay referencias a las diversas etapas vitales de Cernuda, por las fechas y el particular carácter de los documentos originales que se conservan aquí, de finales de los años veinte y años treinta, se profundiza más en esta época: especialmente su llegada a Madrid en 1928 y su viaje a Toulouse, a través de las cartas que le escribió a Fernando Villalón y, su actividad en Valencia en 1937, de la que se expone un cuaderno con treinta y cinco hojas llenas de poemas manuscritos, donado por M. S. Altolaguirre. El primer verso de uno de estos poemas -Sentimiento de otoño- es el que da nombre a la muestra: / Llueve el otoño aún verde, como entonces/. Números sueltos de revistas como Los cuatro vientos, Carmen o Cruz y raya, y ejemplares de primeras ediciones de sus obras: La realidad y el deseo, Como quien espera el alba, Ocnos o Variaciones sobre tema mexicano junto a dos grabados de retratos de Luis Cernuda, realizados por Álvaro Delgado --a punta seca y aguatinta que forman parte de una carpeta con textos de Los Encuentros de Vicente Aleixandre, publicada por Ediciones de Arte y Bibliofília en 1980- , y dibujos de, Gregorio Prieto, Vázquez de Sola, y una caricatura de Agustín Sciammarella, completan esta muestra. La voz de José Sacristán leyendo "A un poeta muerto", elegía que Cernuda dedicó a Lorca, llena el espacio sonoro de la sala.


