80 aniversario del estreno de Doña Rosita la soltera o el lenguaje de las flores.
La rosa mutabile, como alegoría del tiempo omnipresente, es el eje sobre el que gira esta exposición, que recrea el espacio dramático de Doña Rosita: su íntimo mundo juvenil, donde los sueños y la fantasía primera se toparán con las promesas incumplidas. Un golpe de viento acaba imponiendo la realidad blanca, con blanco.
El escenario general es su Granada, la ciudad provinciana del novecientos, con sus dos ríos, Dauro y Genil que unen sus destinos bajo un fondo musical de campanarios. Y en el interior de un carmen del barrio del Albayzín es donde trascurre el drama: con un jardín de arrayanes sin tiempo, para Doña Rosita. Por sus salas pasan todos los personajes de la obra. Carmen granadino, paraíso cerrado, refugio de Rosita frente a las voces de la calle que la llevan al presente.
Esta muestra del poema granadino dividido en varios jardines, que Federico García Lorca definió como “una pieza de dulces ironías, de piadosos trazos de caricatura “, donde se juega con el lenguaje de las flores -que tanto gustó al poeta- es una invitación a pasear por el diminuto universo granadino de este universo "drama de la cursilería española" que se estrenó en diciembre de 1935, por la Compañía de Margarita Xirgu, hace ahora ochenta años.
Instalación de Alejandro Gorafe.


